26 junio 2006

UNA SIERRA


Hay una etapa de mi vida que recuerdo como en penumbra, desordenada :), con imágenes raras en situaciones extrañas, una de esas imágenes es un tramo de la carretera que une mi casa con la de mi madre (Freud, dí algo).
Es la epóca SIERRA de mi vida.

Por aquel entonces pensé que lo tenía todo bajo control, que los demás no se enteraban de la misa la media, yo era lo más en cuanto a saber de mí.
Todas aquellas broncas con mi querida madre eran sólo culpa suya, yo sí sabía lo que pasaba, ella no.
Incluso my sister necesitaba ayuda psicológica, no yo. Y en un alarde de sabiduría y grandeza, acudí con ella a una de las sesiones de aquel psicólogo cuya principal virtud a mis ojos era la capacidad de hacer dinero en una hora.
Estamos hablando de la época en que el dinero era dinero, pesetas y no los escurridizos y feos euros.

Lo que más me chocó es que fuera argentino ¡! eso no es un tópico? lo segundo, la penumbra de su consulta.
Entramos y me preguntó acerca del "problema" de my sister... allí ví el cielo abierto! por fin alguien me preguntaba mi opinión!!! ays, con lo que yo sabía del asunto! y hablé y hablé y hablé.... hasta que me pidió hacer un pequeño test.
Ja! test a mí! vengaaa y vamos para bingo!
Cuando salí de aquel cubículo donde me metieron para que pusiera las cruces a la quiniela, el tipo se lo miró y me dijo: Ché, sentate un momento.

Los resultados del fast-test eran catastróficos! tengo una sierra en la cabeza!
Sí, una sierra, con un pico en cada momento del día. Ahora subo, ahora bajo, ahora subo, ahora bajo.

My sister pagó la consulta. Sí, era su regalo.
Me había preparado una encerrona porque veía que el estrés, la tensión de tenerlo todo bajo control, el carro del que tiraba, me estaba volviendo loca.
A ella la cosa le estaba yendo bien y veía lo que yo me negaba a aceptar.

Fue una catarsis.

Hablé del tema con Pepe (pseudónimo para denominar a mi marido :P), bueno más bien tuve un pico alto y se lo grité.
Fue suficiente para soltar por esta boquita lo que en realidad llevaba dentro, y decírselo a las personas adecuadas.
No volví al psicólogo. Pa qué? :P

A partir de entonces me quiero más, me mimo más y me doy cuenta de que la impermeabilización de los sentimientos no es buena del todo.
De vez en cuando vuelvo a ver ese tramo de carretera y repica en mi cabeza el sonido de un serrucho... OJO Eseté, no eres la mujer maravilla... aunque lo parezcas!!

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